Andrés Tamayo

Tengo un título en psicología. Aun así, jamás me he desligado de las barras, los espejos y los escenarios, ni siquiera durante la época en que obtuve mi grado universitario o mientras ejercí la práctica clínica. Hoy, mi vida gira en torno a la danza. Vivo de ella y para ella.

Mi misión es sensibilizar a mis estudiantes y bailarines frente a los aspectos psicológicos que suelen influir en su desempeño… Se trata de enseñarles a ver más allá de los aspectos técnicos y físicos abordados en el tradicional sistema de enseñanza.

Cuando era niño y alguien me preguntaba qué quería ser cuando grande, jamás se me pasó por la cabeza que terminaría enseñando a dar giros sobre una pierna o a pararse sobre las puntas de los pies. Luego, vi por primera vez una obra de danza, y fue como una revelación. Supe que quería ser un bailarín.

Así pues, y ya pasadito de años, empecé a estudiar ballet clásico. Acababa de cumplir 16, y no me imaginaba que desde ese momento la danza se convertiría en uno de los motores de mi vida. También ingresé a la universidad, pero pasaba tanto tiempo en los salones de danza y sobre los escenarios que me tomó 9 años titularme como psicólogo.

A los 21 impartí mi primera clase de ballet. ¡Me fascinó!, y fue el inicio de mi inquebrantable vínculo con la docencia. Por esa misma época, conocí a mi esposa y nació mi hija. Fue gracias a ellas y a su apoyo incondicional que me decidí a fundar mi propia escuela.

Dicen que cuando algo te apasiona el tiempo se va volando. Si me remito a la primera vez que vi a alguien bailar, no puedo dejar de preguntarme: ¿A qué horas pasó todo esto? Ahora, mi vida gira en torno a la danza… y no me imagino haciendo otra cosa.

Testimonios

¿No sería fantástico si pudieras…

  • Mantenerte todo el tiempo concentrado
  • Pisar el escenario sin miedo
  • Tener la motivación siempre arriba
  • Potenciar todos tus recursos
  • Aprovechar al máximo tus clases
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